EL DIOS ODIN: SÍMBOLO Y SIGNIFICADO EN LA CULTURA GERMÁNICA

Es una de las principales deidades de la mitología nórdica, término que se refiere a las creencias religiosas precristianas y a las leyendas de los pueblos escandinavos, incluidos los que colonizaron Islandia. Y es el gran Padre de los Dioses y Rey de Asgard, el mundo de los caídos o el lugar de los caídos en la guerra con valor.

Se supone que el culto a Odín tiene sus raíces en Dinamarca, luego se extendió a la península escandinava, más en Suecia que en Noruega, pero casi ausente en Islandia, principalmente dedicado a Thor y a dioses agrícolas como Freyja y Njörðr.

El área de referencia puede conectarse con la religión protogermánica; el historiador romano Tácito menciona a Odín cuando habla de Mercurio, porque, en aquellos tiempos, ambos eran considerados “psicópatas”, o “guías de almas”.

Odín, así como Mercurio, aunque en términos diferentes, está “atado” a un caballo de ocho patas, llamado Sleipnir, y a una lanza que empuña en la batalla, cuyo nombre es Gungnir, y tiene el poder de transformarse en otros animales. Otra lectura es la que ve el origen de Odín que se remonta a poco antes del siglo IV, una lectura según la cual el dios monta un caballo de pesadilla (Echwaz), más tarde transformado en Sleipnir.

Y de nuevo, algunos legendarios escritos nórdicos del último período nórdico hablan de Odín como uno de los dioses desterrados de Asgard, pero esto es poco probable porque siempre ha sido descrito como el Padre de los Dioses. Finalmente, Julio César, en “De Bello Gallico”, menciona a Mercurio como el dios más importante de la religión celta.

EL DIOS HODINE EN LA CULTURA GERMÁNICA

Él es sobre todo Padre de los Dioses, como se mencionó anteriormente, y de los hombres; Odín, tanto en la forma nórdica “Voden”, como en la forma alemana superior “Wuotan” y en la forma alemana inferior “Wodan”, así como en la forma inglesa arcaica “Woden”, significa “furia”. Este significado ha permanecido intacto en el alemán moderno “Wut” (ira, furia).

Hijo de Borr, el ser primordial, y del gigante Bestla, esposo de Frigg, diosa de la fertilidad y la fecundidad, y padre de muchos de los dioses, incluyendo a Thor, el dios del trueno, Odín reside en Ásgaror, en el palacio de Válaskjalf levantado por él mismo, cuyos muros, según la leyenda, están cubiertos de plata pura. Sentado en su trono, el dios escudriña lo que sucede en el mundo.

Dos orgullosos cuervos se encaraman en los hombros de Odín: Hugin (“pensamiento”) y Munin (“memoria”), que vuelan al amanecer, regresando al atardecer para contarle todo lo que han visto y oído. Y a los lados del dios, dos lobos voraces, Geri (“glotón”) y Freki (“voraz”), símbolo de la furia guerrera de Ulfhednar.

También conocido como el “Padre de todo”, Odín ha recibido más de 200 nombres: Citamos, entre otros, a “Yggr” (terror), “Sigfodr” (padre de la Victoria), “Fjölnir” y “Fjölnsvior” (muy sabio), “Sanngetall” (que siente la verdad), “Sannr” (que dice la verdad), “Forni” (antiguo), “Fornölvir” (antiguo sacerdote), y de nuevo “Padre de los ejércitos” y “Padre de los muertos”. Este último apelativo, en particular, se refería al hecho de que el que pereció heroicamente en la batalla, el Val, se convirtió en el hijo adoptivo del dios; de hecho, cuando la batalla terminó, las Valquirias, emisarias femeninas de Odín, descendieron al todavía “llameante” campo de batalla, tomando los cuerpos de los valientes caídos que merecían entrar en el paraíso de los valientes, el Valhalla.

SÍMBOLO Y SIGNIFICADO DEL DIOS ODIN

El campo de acción del dios Odín es vasto: el principal componente del panteón nórdico, está ligado a la guerra, la batalla, la victoria, la muerte, pero también a la caza, la magia, la poesía, la sabiduría, la profecía.

Siendo de hecho el más antiguo de todos los dioses y el creador del mundo y de todas las cosas, Odín es el sabio, el conocedor de las cosas arcaicas y profundas, y de su inmenso conocimiento todos los demás aprenden. Su sabiduría es al mismo tiempo conocimiento, magia y poesía: se dice que el dios siempre se expresaba en versos, porque su furia espiritual no se limitaba a la batalla sino también a las composiciones literarias.

Odín le quita a los gigantes el hidromiel sagrado, que le da no sólo el conocimiento de las runas, los poderosos símbolos de la energía, sino también el arte poético: se dice que parte de este hidromiel fue vertido en la Tierra, ofreciendo a los seres humanos el precioso regalo del canto.

MITOS RELACIONADOS CON EL DIOS ODIN

Ahora hemos visto cómo Odín, superpuesto a valores simbólicos diferentes y opuestos, es también el dios de la sabiduría. A este respecto, se dice que el dios, para beber en la fuente de Mimir, la prodigiosa fuente de todo conocimiento situada cerca de una de las raíces de Yggrasil, (el árbol cósmico, el árbol del mundo, en la mitología nórdica), había dado su propio ojo al oscuro guardián de la fuente, el precio a pagar para ir más allá de la apariencia de las cosas, para no detenerse sólo en la “superficie”.

Pero el amor por el conocimiento todavía empuja más allá del dios Odín, llevándolo a “sacrificarse a sí mismo”, según sus palabras, colgándose de una rama del árbol del mundo, el mencionado Yggrasil. Y aún no pagado, colgado de esa rama – durante nueve días y nueve noches – inflige dolorosas torturas (de ahí el apodo de “dios de los ahorcados”). Es la “herida de Odín”, el signo grabado en la carne viva, que muchos combatientes consiguieron para sancionar su pertenencia al dios, y para entrar en sus gracias.

Otra leyenda vinculada a Odín habla de un dios aburrido y deseoso de contactar con los seres humanos: por esta razón, él, disfrazado (en su mayoría los de un anciano) deambula por el mundo, maravillando o asustando, según sea el caso, a cualquiera que se encuentre en su camino.

“El vagabundo”, el apodo del dios para esta circunstancia, se envuelve en un manto turquesa para protegerse del frío, apoyándose en un palo nudoso con punta de hierro, y llevando un sombrero de ala ancha que esconde su cara.

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