LOS SÍMBOLOS ALQUÍMICOS Y SU SIGNIFICADO

Los símbolos alquímicos son los principales elementos de esta filosofía esotérica. Combinándolos, funcionan como ingredientes en el proceso de creación de la piedra filosofal. Además de los símbolos astrológicos, hay muchos otros asociados a las técnicas de transformación de la materia. La interpretación que está en juego es doble, tanto literal como figurativa. De hecho, puede leerse como una alegoría de la transformación psíquica y espiritual más profunda del ser humano. Sólo a través de un camino de refinamiento fue posible pasar del vil plomo al oro filosófico. En esta guía práctica profundizaremos en los secretos de la alquimia. Descubriremos las bases y el propósito de esta ciencia e investigaremos en profundidad los significados y referencias de los principales símbolos alquímicos.

¿QUÉ ES LA ALQUIMIA?

La Alquimia es un conjunto de conocimientos filosóficos y metafísicos basados en el hermetismo simbólico. Por un lado, algunos alquimistas actuaron como químicos, creando pociones y esencias y mezclando extractos naturales de minerales y plantas. El objetivo era modificar la materia y acelerar sus procesos de transformación. Por otro lado, está la parte más espiritual de la alquimia, dirigida a buscar el bienestar físico y mental. La conciencia, la observación, las emociones positivas y la intuición son los valores fundamentales que se enseñan en las prácticas alquímicas para renovarse.

DESCUBRIENDO SÍMBOLOS ALQUÍMICOS

Los símbolos alquímicos pueden dividirse en diferentes categorías. En primer lugar, algunos están relacionados con las diversas fases que marcan el proceso de transformación de la materia, física y espiritual. Otros son símbolos astrológicos, asociados a un metal específico. Otros son símbolos de animales.

NIGREDO U ÓPERA NEGRA

Esta es la fase de destrucción de los elementos dañinos. El iniciado destruye toda su personalidad y sus emociones desintegradas que lo privan de la libertad. Un ejemplo es el condicionamiento familiar y social durante la infancia y la adolescencia. Cuando el individuo se deshace de él, su cuerpo ya no siente tensiones y podrá orientar conscientemente su propio comportamiento y realidad, sin depender de la observación y aprobación de sus semejantes. Esta fase está asociada con el plomo.

ALBEDO U ÓPERA BLANCA

Coincide con la purificación de la materia destruida en la fase anterior. Las sustancias que forman el cuerpo y la psique comienzan a vibrar a una frecuencia más alta. El iniciado adquiere una mayor conciencia de sí mismo y aprende a disolver las influencias externas. Esta fase se asocia con la plata, que se libera de las impurezas y adquiere un mayor brillo.

RUBEDO O LA ÓPERA AL ROJO

Consiste en la espiritualización de la materia. Cesa el dualismo del individuo, que encuentra el punto de unión entre el principio masculino y el principio femenino. A través del espíritu entra en contacto con el universo y reconoce que cada criatura está impregnada de la misma energía vital. La fase final, el logro de la perfección, corresponde al oro.

ANTIMONIO

Representa las tendencias animales que también se encuentran en los humanos. Nos recuerda la naturaleza salvaje que se esconde en cada individuo. En períodos de pasividad y sumisión, nos recuerda que debemos ser espontáneos y actuar con naturalidad.

ARSENICO

Utilizado para tratamientos médicos y mágicos, se dice que junto con el azufre llevó a un estado de trance místico y reveló al espíritu el camino a seguir.

IRON

Simboliza el planeta Marte y por lo tanto se asocia con los valores de fuerza física, agresividad y energía masculina. Utilizado para la fabricación de armas, se relaciona con la imagen de fuego. De manera alegórica representa la fuerza instintiva y no racional presente en cada individuo como una necesidad primordial a buscar y cultivar.

COBRE

Asociado con el culto a Venus por su brillante belleza. De hecho, muchos artefactos dedicados a la diosa que fueron encontrados durante las excavaciones arqueológicas fueron hechos de este metal. También se utilizó en la fabricación de espejos y está tradicionalmente relacionado con la isla de Chipre, sagrada para la diosa. Este símbolo alquímico es también un símbolo astrológico del planeta Venus. Representa, por lo tanto, el amor, el equilibrio, la belleza y la creatividad artística.

PIOMBO

Resistente a la corrosión, simboliza alquímicamente el poder sobre la oscuridad. Regido por el planeta Saturno, representa la materia prima, pero también la muerte y el paso del tiempo. Combinado con la plata produciría el Mercurio filosófico.

PLATA

Es un metal asociado a la Luna, del cual absorbe las principales cualidades y virtudes. Por lo tanto, simboliza la intuición, la sabiduría interior y la contemplación.

ORO

Representa la perfección de la materia, pero también los intentos del hombre de lograr la máxima belleza en la mente y el espíritu. Después de todo, es el único metal que no se oxida por agentes externos ni se erosiona por los ácidos. De acuerdo con los conocimientos alquímicos de la época, era por lo tanto inmutable.

MAGNESIO

Si está presente en grandes cantidades es difícil de encender. Es mucho más probable que se atraiga si se coloca en tiras delgadas bajo una fuente de luz. Ya que una vez encendido es difícil de apagar, simboliza la eternidad, la llama sin fin y la ascensión.

FÓSFORO

Incoloro y transparente, se enciende espontáneamente en el aire generando anhídrido fosfórico. Alquímicamente representa una trampa para la luz. Por lo tanto, se utiliza como un símbolo de la iluminación espiritual.

PLATINO

Imposible de corroer, es un símbolo de resistencia, determinación y agallas. Se dice que te ayuda a comprometerte y a lograr tus objetivos.

SULFATO

Representa la multiplicidad de la naturaleza humana y la eterna aspiración de alcanzar la iluminación. Su símbolo se refiere a la tríada de la ascensión, que puede ser comparada con la Santísima Trinidad. Junto con la sal y el mercurio es también una de las tres sustancias sagradas de la alquimia.

TEMPORADA

Este metal funciona como catalizador cuando el oxígeno está en solución y ayuda a acelerar el ataque químico en las reacciones de laboratorio. Se asocia en la astrología con el planeta Júpiter, que lo conecta con el aliento y en un sentido más amplio con el aliento de la vida.

ZINC

Los alquimistas usaban la combustión de este metal con aire para preparar la llamada “lana de filósofo”, el óxido de zinc. Una creencia alquímica la asocia con la fábula de Blancanieves y los siete enanos. El zinc sería precisamente Blancanieves, los siete enanos un símbolo de los siete planetas, la bruja malvada representaría los ácidos y el príncipe azul sería la alegoría de la elevación de la materia gracias a una reacción desencadenada por una sustancia inferior, el zinc.

SÍMBOLOS DE LA ALQUIMIA ANIMAL

Terminemos esta revisión de los símbolos alquímicos con una pista sobre los principales elementos del mundo animal. Las principales fuentes de información son los tratados medievales y de la época del Renacimiento. Ricos en ilustraciones, a menudo representaban animales y figuras fantásticas. Hablamos de las tres fases a través de las cuales se transforma la materia. El Nigred estaba simbolizado por un cuervo, el Albedo por un cisne y el Rubedo por un fénix. El clímax construido con estas imágenes también es evidente a nivel naturalista. La fealdad del cuervo se purifica para lograr la belleza del cisne y luego se exalta en el más alto grado hacia la perfección y la plenitud espiritual del fénix.

Según la leyenda, el fénix puede renacer de sus cenizas. Se convierte así en un poderoso símbolo de la eternidad y refleja el principio de que la materia no se crea ni se destruye sino que se transforma. El vínculo con la ciencia alquimista y sus objetivos no podría ser más evidente. Además, el ave fénix sería el depositario del huevo cósmico, que para los alquimistas representaba el recipiente en el que se colocaba la sustancia a transformar. Ligado al concepto del huevo cósmico hay otro animal que recurre con cierta frecuencia en los trabajos de alquimia: la serpiente ouroboros. Representado en el acto de comerse su propia cola, es un símbolo de la ciclicidad del tiempo, del eterno retorno de todas las cosas, y de la visión cósmica del Uno, coincidiendo con el Todo.

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