PIEDRA FILOSOFAL: SIGNIFICADO Y SÍMBOLO

La piedra filosofal, también llamada piedra del filosofal, es el símbolo por excelencia de la alquimia, un antiguo sistema filosófico-esotérico en la base de la química moderna. ¿Cuáles son sus características? ¿Qué es? ¿Para qué se usa? En este artículo encontraremos la respuesta a todas estas preguntas y muchas otras curiosidades sobre la famosa piedra.

LA ALQUIMIA Y LA PIEDRA FILOSOFAL

Los alquimistas estudiaron la ciencia antes de que se creara el método científico real. Esta disiplina no era más que una fusión de química, medicina, astrología, metalurgia y física.

Los alquimistas se fijaron unos objetivos muy precisos; era su deseo obtener respuestas sobre todo, encontrar una cura única para todas las enfermedades, lograr la inmortalidad, convertir los metales comunes en metales preciosos y, finalmente, encontrar/crear la piedra filosofal.

La Alquimia, sin embargo, no sólo se trataba de la ciencia. También era un sistema filosófico y espiritual, centrado en el crecimiento del individuo. La transformación de los metales, por ejemplo, no se limitaba al deseo de cambiar la materia, sino que también tenía connotaciones espirituales. El plomo que creían que podía convertirse en oro se transformó de algo negativo en algo positivo, encontró su “Dios” y cambió para mejor.

La creación de la piedra filosofal, en un nivel simbólico, representaba el logro de la perfección y la superación de los límites humanos.

LAS PROPIEDADES DE LA PIEDRA FILOSOFAL

La piedra filosofal se representa generalmente en rojo o blanco. Esta particularidad tiene un significado específico. Si es rojo puede convertir cualquier cosa que entre en contacto con él en oro, si es blanco convierte los objetos en plata.

Otra propiedad de la piedra es la de adquirir omniscencia, es decir, conocimiento completo en cualquier campo.

La tercera y última propiedad es dar la inmortalidad a través del elixir de la larga vida, derrotando cualquier tipo de enfermedad y deterioro físico normal.

Estas tres importantes características la han hecho extremadamente famosa y deseable a los ojos de muchos alquimistas. La codicia humana, sin embargo, ha arruinado el ideal detrás de la creación de la piedra. El punto más importante para muchos era que transformaba los metales vulgares en oro, permitiendo a cualquiera que lo tuviera en su posesión hacerse extremadamente rico.

La idea inicial era diferente. La transformación de los metales en oro significaba transformar la materia en espíritu. El oro era visto como luz, bondad y perfección, no sólo como un medio de enriquecimiento.

SU ORIGEN HISTÓRICO

¿Por qué los alquimistas eligieron el oro? ¿Por qué vieron en ella la elevación de la materia a espíritu?

La respuesta está en la antigüedad, alrededor del siglo VIII. Abū Mūsā Jābir, el más importante alquimista musulmán, analizó los cuatro elementos aristotélicos (agua, fuego, tierra y aire) según sus cualidades (caliente, frío, seco y húmedo) y llegó a asumir que todos los metales estaban compuestos de estos elementos y sus características.

El oro, en esta perspectiva, estaba perfectamente equilibrado y armonioso. Cada característica se dividió percisamente en un quatro mientras que los demás metales tenían más variabilidad y estaban menos equilibrados.

Esta teoría, en tiempos posteriores, también llegó al mundo occidental y convenció a los alquimistas de todo el mundo. Desde aquí comenzaron a estudiar los metales y cómo crearlos. Como sabemos, sin embargo, nunca tuvieron éxito.

CÓMO CREAR LA PIEDRA

A lo largo de los siglos, se ha recibido un gran número de documentos y libros que explican los pasos para crear la piedra filosofal. Algunos alquimistas, sin que haya ninguna prueba segura, han afirmado que han tenido éxito en la hazaña.

“El secreto de la Piedra Filosofal” de F.G. Ripel es uno de los libros que explica en detalle cómo crear la piedra. Sin detenernos en los procesos químicos y físicos (que sólo pueden entender quienes tienen un buen conocimiento del tema) podemos decir que la materia, antes de convertirse en oro, debe pasar por tres etapas llamadas “purificación” y sólo así puede llegar a ser perfecta.

(En cualquier caso aconsejamos que no se intente crear la piedra filosofal, se corre el riesgo de desencadenar reacciones químicas potencialmente peligrosas para uno mismo y para los demás).

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